Curiosidades, Libros, Lo que pienso, Peliculas

Sacrificando la vaca sagrada de la identidad

Las ideas de esta entrada están inspiradas en porciones del libro “Yo soy un extraño bucle” de Douglas R. Hofstadter.

“Epi”, la canica.

Canica

“Epi”

Cuenta Hofstadter que hace algunos años, escombrando su casa, metió la mano es una caja de cartón llena de sobres. Al hacerlo, entre el pulgar y el resto de los dedos sintió una canica que curiosamente “flotaba” en medio de los sobres.  Sin hijos en casa y estando la caja en un cuarto que funcionaba como su oficina, las posibilidades de tener una canica ahí eran sumamente imposibles. Extrañado examinó los sobres, la caja, de nuevo los sobres y nada. Fue unos minutos después que entendió lo que sucedía. En cada sobre, justo en el vértice de la “V” que forma su solapa, hay una triple capa de papel junto con una delgada capa de pegamento. Cuando apretaba por el centro el paquete de sobres perfectamente alineados, había ante el tacto algo que transmite la sensación de un objeto duro y perfectamente redondo el cual, con base en su experiencia, Hofstadter asoció de inmediato con una canica. Había sido objeto de una ilusión táctil. De no ser porque Hofstadter pudo en ese momento abrir la caja y examinar los sobres, hubiera estado convencido que de forma increíble y misteriosa se hallaba una canica ahí.

A esa canica inexistente, Hofstadter le apodó cariñosamente “Epi” en alusión a la palabra “epifenómeno”: una ilusión a gran escala creada por una confabulación de sucesos pequeños e indiscutiblemente reales.

En cierta forma, la conciencia, la identidad del ser humano, es como aquella canica, otro epifenómeno. Para Hofstadter en el cerebro humano desarrollado existe un tipo especial de estructura abstracta o patrón (el bucle extraño que dedica a explicar en su libro) que desempeña la misma función que esa precisa alineación de capas de papel y pegamento en los sobres; un patrón abstracto que da origen a lo que sentimos como el “yo”. En nuestro cerebro, a una escala muy baja (cuántica, atómica, molecular), se desatan una serie de eventos altamente complejos que vistos a ese nivel pudieran significar poco, pero que a gran escala se traducen a actividades vitales: buscar alimento, buscar cierta gama de temperaturas, buscar pareja, etcétera y también en metas individuales: tocar ciertas piezas de piano, visitar ciertos museos, poseer cierto tipo de coches.

El “yo” por tanto resulta ser también una ilusión, y una muy fuerte, es esa “canica” que todos afirmamos haber sentido y aseveramos que existe. Solo que a diferencia de la caja de cartón, nuestro cerebro no es tan fácil de examinar. La ilusión por lo tanto persiste.

El dilema del teletransportador

Una escena de teletransportación en "Star Trek"

Una escena de teletransportación en “Star Trek”

Imaginemos ahora que tenemos la oportunidad de utilizar un teletransportador. Si hemos visto películas como “La Mosca” o “Star Trek” seguramente tenemos una buena idea de lo que hace un aparato de estos. A grandes rasgos, el aparato hace un escáner detallado de nuestro cuerpo y registra los estados exactos de cada una de nuestras células (o moléculas). Esa información viaja a la velocidad de la luz a su destino donde un “replicador” crea a partir de materia nueva, un cerebro y un cuerpo exactamente igual. Un paso fundamental es que al mismo tiempo que el cuerpo original es desvanecido, reintegrando cada uno de sus átomos al ambiente. El “pasajero” pierde la conciencia un instante para recuperarla un tiempo después en otro lugar sin notar cambio alguno.

Supongamos entonces que abordamos uno de estos teletransportadores. En un “instante” (que en realidad pudo haber sido un lapso de tiempo un tanto prologando dependiendo de qué tan rápido sea el teletransportador) despertamos en otro lado un poco aturdidos y desconcertados por el nuevo lugar y el tiempo. Después de unos minutos nos examinamos y vemos que hasta el mínimo detalle de nosotros sigue ahí, quizá ese granito de grasa que justo nos acaba de salir por la mañana o la cortada que nos hicimos al rasurarnos. De igual forma, podemos recordar lo que hicimos por la mañana o cualquier otra anécdota que se encuentra guardada en nuestra memoria.

En uno de esos viajes, algo sale mal y el teletransportador no ejecuta el paso de destruir nuestro “yo” original. Despertamos en el mismo punto y entonces nos enteramos de que hay otro “yo” en otro punto del espacio (la situación, aunque no es la misma, pudiera recordar un tanto a aquella película de “El sexto día“). Las preguntas que entonces surgen son: ¿cuál de los dos sería yo? ¿puedo estar yo simultáneamente en dos lados?

Este ejercicio es interesante porque mientras que en el primer caso solemos aceptar sin reparos que efectivamente nos hemos transportado (teletransporte igual a viaje), en el segundo caso adoptamos el camino fácil contradiciendo justo lo que acabamos de aceptar en el primer caso. Razonamos que si hay dos de nosotros que son prácticamente idénticos, el primero debe ser entonces el original y por tanto el otro no solo resulta ser una copia idéntica sino más bien un clon, una falsificación, un engaño, un impostor de nosotros mismos.

¿Dónde se halla entonces en realidad el viajero en este último experimento? Podríamos, para complicar las cosas, incluir un tercer caso en el que el teletransportador si destruye la copia original, pero genera dos copias de nosotros en dos puntos diferentes del espacio.

El filósofo Derek Parfit, en su libro “Razones y Personas” analiza ampliamente esta discusión. Lo que queremos resaltar nuevamente, es esa resistencia que tenemos a considerar nuestro “yo” como algo totalmente indivisible e indisoluble, algo que Partif le llama “Ego cartesiano”. Esto parece ser un fenómeno muy natural y que en cierta forma rige nuestro sentido de supervivencia, pero me temo que también se ve aún más reforzado cuando se piensa en el concepto de “alma” que la gran mayoría de las religiones promueven y no son pocas las que afirman que algo inmaterial, espiritual, pero que sigue siendo nuestro “yo” permanece después de la muerte. Parfit se encarga entonces destrozar ese “Ego cartesiano” y afirma que el concepto de “identidad personal” carece de sentido aunque en nuestro mundo cotidiano hablar en términos de el nos facilita mucho las cosas y nuestro sentido común, nuestro lenguaje y nuestro bagaje cultural esta lleno de ese concepto de identidad.

Aunque el dilema del teletransportador no tiene respuesta definitiva, es bastante acertado concluir que en el segundo caso se tienen dos “yos”. Cuando se les pregunta a cada uno de ellos si son el original, ambos responden afirmativamente, ambos dirán sin dudarlo “Este de aquí soy yo”. Por tanto, tal como diría Dan Dennett:

El “yo” se asemeja a un billete de banco: se diría que tiene mucho valor, pero en el fondo, es una convención social, una especie de ilusión sobre la que todos estamos tácitamente de acuerdo aunque nunca nos lo hayamos preguntado y en la cual, a pesar de ser ficticia, se basa toda nuestra economía. Pero, en sí, un billete es un simple trozo de papel sin ningún valor intrínseco.

La idea (descabellada) de que podemos estar en dos cerebros a la vez, sin duda genera de inmediato una reacción intuitiva de rechazo. Si la idea de estar en dos lugares a la vez parece no tener sentido, entonces piense en intercambiar espacio por tiempo y ver cómo no tiene reparos en imaginar que usted existirá mañana y pasado mañana. ¿Cómo es que pueden existir dos “usted” diferentes y que los dos reivindiquen su nombre?

No todo es ciencia ficción

¿Cuál de todos soy yo?

¿Cuál de todos soy yo?

Quizá el mayor contrargumento a lo que se ha afirmado podría sencillamente ser que hemos estado hablando de escenarios de ciencia ficción que tienen poco que ver con el mundo real, los seres humanos reales y la vida y la muerte reales. Pero pensemos por un momento en situaciones cotidianas que pueden ayudar a desmitificar ese concepto de “yo” indivisible. Pensemos por ejemplo en las personas con Alzheimer y cómo su concepto de identidad se diluye gradualmente dejándonos claro, como tantas cosas en la vida, que la identidad no es una cuestión de blanco y negro, sino de grises, que son en realidad un conjunto de esos sobres que conforman a “Epi”. Se me ocurre también pensar en aquellas personas con problemas de personalidades múltiples y como Hofstadter afirma también, pensemos por un momento cómo las personas con las que convivimos día con día también llegan a “vivir” dentro de nosotros en forma de copias de baja resolución. Hofstadter, por ejemplo, mantiene en su memoria los recuerdos de la infancia de su difunta esposa, recuerdos que no son vivencias propias, pero que a raíz de convivir tantos años con ella, es capaz de evocarlos y representarlos. ¿Podría afirmarse que una parte del “yo” de su esposa continúa aún vivo?

Para quienes han perdido un ser querido en la muerte, esta idea, aunque triste, es a la vez hermosa. Y, en cualquier caso, para la gente de ciencia, es hasta ahora el único consuelo.

 

Estándar
Sociedad

Sesgos de confirmación

“Tengo un conocido que le funcionó” es una de las respuestas más comunes que solemos dar para justificar alguna postura en algunos campos de la salud. Aquella “evidencia” suele bastar para que uno resulte convencido. Esto ocurre con frecuencia cuando hablamos de medicina alternativa, la cual se define como “toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico”. La lista de prácticas y procedimientos que abarca esta definición es bastante larga. ¿Pero es nuestra justificación un argumento válido?

Para contestar empecemos con un ejercicio: Supongamos que somos investigadores que estamos interesados en determinar si un síntoma en particular esta asociado con una determinada enfermedad. Después de examinar por un año a 150 personas tenemos la siguiente tabla de resultados:

Enfermedad Presente Enfermedad Ausente
Síntoma Presente 80 40
Síntoma Ausente 20 10

Las preguntas, que pido al lector tome su tiempo y conteste, son: ¿qué celdas de esta tabla nos ayudan a determinar si existe una relación entre el síntoma y la enfermedad? y ¿cómo determinamos esa relación? Tómese su tiempo para responder.

¿Qué respondió? La respuesta correcta es que necesitamos la información de todas las celdas. No basta con examinar únicamente la evidencia positiva, es decir, solo el número de casos en que el síntoma y la enfermedad resultaron positivos (esquina superior izquierda), también requerimos los negativos. ¿Por qué? Porque solo así podemos valorar cuantitativamente a través del cálculo de porcentajes si dicha relación realmente existe. Veamos los cálculos a continuación.

  • Del total de personas CON el síntoma presente, ¿que porcentaje estuvo enfermo? Fue 80 de 120 (80 + 40), esto es 66.66%
  • Del total de personas SIN el síntoma presente, ¿qué porcentaje estuvo enfermo? Fue 20 de 30 (20 + 10), esto es 66.66%

¿Existe relación entre el síntoma y la enfermedad? De los cálculos obtenidos podemos determinar que la respuesta es NO. Los porcentajes son exactamente los mismos sea que la persona tenga o no el síntoma.

En este momento posiblemente el lector que haya llegado hasta aquí ya se imagina a qué voy con esto. Cuando decimos “tengo un conocido al que le funcionó” o “conozco mucha gente a la que le ha funcionado” estamos cayendo en el error de elegir solo la información de una de las celdas. ¿A cuántos no les funcionó X medicamento o Y procedimiento? ¿Cuántos se curaron sin recurrir a el? Conocer esa información es fundamental para sacar conclusiones determinantes y es parte del rigor del método científico. He ahí el dilema de la medicina alternativa y de ahí que al carecer de dicha evidencia con frecuencia se hable más de un efecto placebo o imaginario.

Extendamos ahora esta misma línea de pensamiento a otros campos. Un caso interesante sería por ejemplo la oración por un paciente enfermo. ¿Funciona o no? Recuerde, para determinarlo necesitamos TODOS los valores de las celdas:

  1. Los que se curaron cuando hubo oración,
  2. Los que no se curaron cuando hubo oración,
  3. Los que se curaron sin oración y
  4. Los que no se curaron y no hicieron oración.

Si, probablemente verá que una de las complicaciones radica en obtener toda esa información y que sea fiable, pero lo que quiero dejar claro es que tenemos que considerar las demás variantes para realmente sacar conclusiones. Podríamos seguir con ejemplos aplicándolo a los fenómenos paranormales o cosas más humanas como la política y los conflictos mundiales.

La tendencia a favorecer información que confirma nuestras propias creencias o hipótesis tiene un nombre: sesgo de confirmación. Existen diversas teorías que intentan explicar porqué el cerebro humano recurre frecuentemente a este tipo de sesgos. Lo que queda claro es que tenemos una tendencia a buscar evidencia que confirme nuestras expectativas y a darle un mayor peso que a la evidencia que se opone a nuestras creencias. Estas asunciones, claro esta, pueden llevarnos con facilidad al engaño.

Sesgo de Confirmación

“La gente casi siempre encuentra lo que espera encontrar si permite que sus expectativas guíen su búsqueda” – Bart Ehrman

Aunque en algunos casos un sesgo de confirmación no tenga gran importancia, hay varias situaciones que son delicadas. Por ejemplo, este tipo de sesgos son los que pueden llevar a la conservación de estereotipos fuertemente arraigados en la sociedad tales como asuntos relativos a las mujeres, minorías étnicas y otros grupos. Sí, los sesgos de confirmación pueden tener importantes consecuencias. Afortunadamente el saber acerca de ellos puede obligarnos a adoptar una postura más crítica hacia nosotros mismos y nuestras creencias. Nos fuerza también a mirar a otros lados, a abrirnos a posibilidades que de otra forma evitaríamos por resultarnos desagradables.

Esta tendencia [a los sesgos de confirmación] es especialmente fuerte cuando la gente no se ve impulsada a cuestionar sus propias creencias.

Scott Plus – Profesor del Departamento de Psicologia de la Wesleyan University.

Estándar
Libros

La vida y la muerte me están desgastando – Mo Yan

Aunque solo he leído 2 libros de Mo Yan (Rana fue el otro), me atrevo a decir que esta es su mejor obra. Un libro magnífico escrito hábilmente con grandes dosis de inteligencia y humor que consiguen que uno digiera de principio a fin las más de 700 páginas que lo componen. Resulta aún más increíble pensar que Mo Yan lo escribiera en tan solo 43 días. El título es brillantemente atractivo y bien elegido. Mo Yan se vale de una creencia muy común en Oriente, la reencarnación, para conseguir llevarnos de la mano en un recorrido de 50 años por China, o al menos del pueblo natal del autor, a saber Gaomi. 

El personaje principal es Ximen Nao, un terrateniente que muere injustamente en 1950 cuando nuevas las nuevas corrientes del comunismo declaran que la tierra debe trabajarse de una manera distinta. Reencarnando en un burro, un buey, un cerdo, un perro, un mono y finalmente un niño con hemofilia, el personaje va observando la transformación de pueblo a la par de la llegada y despedida de otras generaciones. Cada ciclo es una oportunidad de redimirse pero también es la contemplación de otra injusticia. 
Al contar la historia a través de animales, Mo Yan no solo consigue una crítica inteligente  y ácida del sistema, cultura y política china, también lo hace sumamente divertido. Igualmente gracioso resulta ver a Mo Yan incluido entre los mismos personajes y auto describirse como un ser bastante tonto y despreciable, aunque no exento de buenos sentimientos. 

En vista de que la lectura puede tornarse un poco complicada y enredada, al inicio del libro la edición en español incluye un índice de los personajes más relevantes. Y es que han de saber que uno de los retos de las novelas chinas son los nombres, porque al lector occidental todos les parecerán un trabalenguas y todos les sonarán parecidos. En mi caso, leer también algunas sinopsis y otros artículos en la red me ayudó a una mejor comprensión.

Este libro despertó mi interés por la historia de China. En nuestras escuelas lo que se nos enseña de ella se limita a un párrafo o un capítulo de algún libro como alguna de las grandes civilizaciones del mundo antiguo. Gracias a este relato de Mo Yan podemos conocer un poco más del comunismo de Mao Zedong, el Gran Salto Adelante, pasando por la Gran Hambruna China y siguiendo con la Revolución Cultural, eventos que le han dado forma a la condición actual del país.

Mo Yan

Mo Yan critica y alaba el mismo sistema del cuál el forma parte. Es miembro del Partido Comunista desde 1979  y actualmente es vicepresidente de la Asociación de Escritores del mismo partido. Esto le convierte en objeto de crítica de parte de varios colegas escritores chinos. Un punto máximo se alcanzó cuando se negó a dar apoyo mediante una firma a una petición firmada por otros 134 galardonados al Nobel para el excarcelamiento del disidente político Liu Xiaobo quien también ganó el Nobel de la paz en 2010. “Siempre he sido independiente. Me gusta que sea así, y cuando se me fuerza a expresar mi opinión, no lo hago” respondió y luego afirmó que apoyaba la liberación de su compatriota. Liao Yiw, otro poeta y compatriota, lo tachó de “canalla”. En parte los críticos tienen razón, en parte Mo Yan lo sabe y por ello a veces se ven respuestas vagas e incompletas en entrevistas como esta. Pero su capacidad como escritor no queda en duda. ¿Es necesario juzgar la calidad de la obra literaria de un autor por afiliación política o sus creencias particulares? La respuesta queda abierta.

Estándar
Libros

Y las montañas hablaron – Khaled Hosseini

Quiero empezar con una anécdota personal que me ocurrió hace unos meses. Mi madre compró un pavo, o como les decimos en México, un guajolote. El problema es que a la casa llegó aún vivo y yo no tuve el valor ni de verlo morir ni de comerlo. No puedo pasar por alto el hecho de que toda mi vida he comido carne y eso implica que todos los animales envueltos pasaron por el mismo proceso, el único detalle es que yo no los veo morir día tras día. Esto me dejó la pregunta ¿Seguiría comiendo carne si fuera yo el que los tuviera que matar?

Sé que la anécdota da para muchos debates del tipo “carnívoros vs vegetarianos” que no voy a abordar aquí. Lo que quiero decir es que a los personajes de este libro en cierta forma les pasa algo parecido. En cierto momento de sus vidas hay una experiencia que les abre los ojos a un mundo de tragedias que siempre a estado ahí pero les ha pasado desapercibido y en ese momento toman conciencia del problema y tienen que tomar ciertas decisiones.

Niños afganos

“Y las montañas hablaron”, como novela, me recordó un poco a “Purga” de Sofi Oksanen que leí el año pasado. Ambos nos retratan momentos de la historia de dos pueblos a los que en cierta forma estamos ajenos, por un lado el antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial en Finlandia en el caso de “Purga” y por el otro la escalada de violencia en Afganistán durante los últimos 60 años. En ambas novelas la historia va brincando por capítulos en tiempos y lugares pero todas estas historias se irán interconectando gradualmente.

En 1952, Sabur, un pobre agricultor de una aldea ficticia en Afganistán no encuentra mejor remedio de salvar del hambre a Pari, su hija de 3 años, que entregándola a una pareja rica en Kabul. La decisión la separa de su hermano Abdulá, de 10 años, que se ha dedicado a cuidar a Pari tras la muerte de su madre en el parto. La historia del reencuentro que llevará más de 50 años se entrelaza con la vida de otras personas y sus propias historias individuales. Nos da una visión del Afganistán desmoronado por sus conflictos bélicos con sus montones de refugiados en medio de la pobreza y el dolor.

Como decía, hay una constante que se hace presente en casi todas las historias contadas: cómo el acercamiento y la experiencia propia con el dolor puede darnos conciencia del sufrimiento humano pero también cómo es tan fácil olvidar y volverse ciego ante las injusticias. Las personas, cuando son testigos de las atrocidades, son capaces de compadecerse, entender e intentar hacer algo. Pero una vez que estas se distancian, con frecuencia la preocupación disminuye o deja de existir. Se nos olvida y regresamos a nuestras acomodadas vidas. Si no lo vemos, no existe. Solo son unas cuantas las que regresan al tema y en realidad hacen algo.

Hosseini, el autor, se retrata en uno de esos personajes, y es uno de esos que ve el dolor, promete hacer algo y lo olvida. Hosseini, afgano de nacimiento y quien vive ahora en Estados Unidos en asilo político, parece compartir esa culpa como una carga personal y quizá intenta con su historia de alguna manera cambiar ese sentir y acallar el remordimiento. De igual forma, en mi caso, hay cierta identificación con la novela y mis promesas hechas e incumplidas a otras personas, aquellas a las que les fallé. El relato se convierte en una reflexión y un poderoso estímulo para atreverse a no acallar esas molestias de conciencia y atreverse a intentar a hacer algo sobre todo cuando tiene que ver con contribuir a reducir el sufrimiento que inunda este mundo.

Ficha en Goodreads

Estándar
Libros

Clases de Literatura – Julio Cortázar

Julio Cortázar

Clases de Literatura me pareció una joya. Se trata de una transcripción del curso universitario de 2 meses que Cortázar dio en 1980 en Berkeley, California. Más que conferencias se trata de pláticas donde el escritor comparte su experiencia, aborda el tema de los cuentos y novelas desde diversos ángulos y comparte algunos detalles de su obra. Realmente vale la pena leer todo el libro, pero en esta entrada intento hacer una “corta” recolección de ideas que me parecieron interesantes.

Los caminos de un escritor

  • Cortázar define su evolución como escritor en 3 etapas:
    • Estética: en su juventud cuando el mayor anhelo es alcanzar una perfección estilística y por lo tanto es el escrito en centro de atención.
    • Metafísica: se centra ya más en el personaje y sus pensamientos, esta marcada por su estancia en Europa y las novelas representativas son “Los premios” y “Rayuela”.
    • Histórica: cuando viene la conciencia social y política. No puede pasar por alto lo que ocurría históricamente en aquellos momento, considera que como escritor se le ha concedido el poder la palabra escrita y esta obligado a manifestarse a través de las letras.
  • El escritor tiene la soberana libertad de escribir lo que su conciencia y su dignidad personal lo llevan a escribir. Si algo puede hacer a través de su compromiso ideológico o político es llevar a sus lectores una literatura que valga como literatura y que al mismo tiempo contenga, cuando es el momento o cuando el escritor así lo decide, un mensaje que no sea exclusivamente literario. Es un error apuntar a un sector determinado de lectores, es condicionarse y autocensurarse. Ningún gran escritor ha salido con ese punto de vista.
  • Asemejando a figuras geométrica, el cuento es una esfera y la novela es más como un poliedro. La esfera es cerrada en sí misma y con cada uno de sus puntos equidistantes del centro. De igual forma es el cuento perfectamente logrado. De igual forma el cuento es una fotografía y la novela es una película donde la trama y la acción puede prolongarse. En la buena fotografía no importa solo lo que se ve, sino las ausencias implicadas. Así sucede con el cuento. El cuento tiene la obligación arquitectónica de cerrarse pero a la misma vez conservar una especie de vibración que proyecta cosas fuera de él.

El cuento fantástico I: el tiempo

  • En América Latina el cuento tiene la misma relevancia que la novela. Es algo posiblemente cultural que no se ve en Europa. Hay varias teorías para ello. Un, por ejemplo, sostiene que se debe a nuestra entrada en la modernidad sin todo esa carga de un lento pasado y una lenta evolución como tienen las literaturas europeas. Entramos de golpe con una cultura moderna y un idioma que se prestaba a todas las posibilidades de expresión. Otra también sugiere que el escritor latinoamericano está todavía muy cerca de la etapa oral o de comienzo de la escritura como trasfondo personal y cultural al que le falta una lenta evolución de muchos siglos. Alguna que otra también lo explica sencillamente diciendo que no somos muy buenos lectores.
  • Para Cortázar lo fantástico era una forma de la realidad que en determinadas circunstancias se podía manifestar, a el o a otros, a través de un libro o un suceso, pero no era un escándalo dentro de una realidad establecida.  Por eso siempre entró a su vida sin ningún inconveniente mientras que para algunas amistades un Julio Verne les parecía inaceptable.
  • El tiempo va más allá de la literatura y envuelve la esencia del hombre. Para Kant el tiempo en sí mismo no existe sino que es una categoría del entendimiento; somos nosotros los que le ponemos el tiempo. Los animales no viven en el tiempo porque no tienen la conciencia temporal. El tiempo es relativo. Por eso en la literatura jugar con los elementos temporales permite resultados muy ricos: tiempos paralelos o simultáneos, premoniciones que pueden interpretarse como el futuro “descolocado” en la mente de otra persona. Aquí se cita a “El milagro secreto” de Borges, quien era magnífico en estos temas. También Cortázar relata una experiencia personal donde en un caminar de 2 minutos mentalmente hizo un repaso detallado de un largo viaje por Argentina con un amigo. Finalmente agrega que algunas de sus historias nacieron de sueños, especialmente pesadillas.

El cuento fantástico II: la fatalidad

  • Algunos lo llaman fatalidad y otros destino, se trata de esa sensación que existe desde los inicios de la humanidad de que ciertos procesos se cumplen irrevocablemente a pesar de todos los esfuerzo que pueda hacer el que está incluido en ese ciclo. Esto es clásico de las tragedias griegas aunque aquí Cortázar pone de ejemplo a su cuento “El ídolo de las Cícladas”.
  • Otra modalidad de lo fantástico es cuando lo real y lo fantástico se mezclan y ya no es posible distinguirlos. Un ejemplo de ello sería “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde.
  • En los primeros cuentos de Cortázar el contenido fantástico es fundamental y lo más valioso, con el tiempo se percibe que su obra aunque sigue incluyendo elementos fantásticos, ahora solo están al servicio de la realidad del cuento.
  • La fantasía en un escritor es su arma más poderosa y la que le abre las puertas a una realidad más rica y muchas veces más hermosa.

El cuento realista

  • El paso de lo fantástico al realismo no es tan fácil como parece desde el momento en que nadie sabe exactamente qué es la realidad. Terminamos por aceptar la realidad tal como se nos da. Pero el concepto de la realidad es extraordinariamente permeable según las circunstancias y el punto de vista que tomemos.
  • La literatura es capaz de crear textos que nos den una primera lectura perfectamente realista y una segunda lectura en la que se ve que ese realismo en el fondo está escondiendo otra cosa, por ejemplo una denuncia hacia un orden de cosas que se considera malo, falso, injusto. Un ejemplo sería “El proceso” de Franz Kafka.
  • El cuento realista será memorable solo si logra ir más allá de la anécdota o la historia que cuenta. Ir más allá puede significar muchas cosas, por ejemplo, puede significar un descenso en la profundidad hacia la psicología de los personajes. Aunque el tema es absolutamente fundamental, si un cuento realista se queda en el tema no será mas que uno de esos cuentos de principiantes donde por el hecho de haber encontrado un episodio que los conmovió ya sea en un sentido histórico, amoroso, psicológico o incluso humorístico, pensaron que bastaba escribirlo para que eso fuera un buen cuento realista. En ese caso el tema se reduce exclusivamente a la anécdota y muere en el momento en que la anécdota, el relato mismo, termina.

Musicalidad y humor en la literatura

  • Cuando se habla de musicalidad en la literatura, tiene que ver con cierta estructura, cierta arquitectura sintáctica, cierta articulación de las palabras, cierto ritmo en el uso de la puntuación o de las separaciones, cierta cadencia que infunde algo que el oído interno del lector va a reconocer de manera más o menos clara como elementos de carácter musical. En la poesía esta musicalidad es más obvia pues se recurre incluso a vocabulario propio de la música para hablar de métricas, ritmo, rima y otros.
  • Las traducciones aún siendo muy buenas pueden perder la musicalidad original del escritor. Cortázar afirma que le pasó con algunas de sus obras a las que al ser traducidas perdieron esa “pulsación” del español, el idioma en el que originalmente fueron escritas.
  • El humor no es lo mismo que la simple comicidad. La comicidad solo busca crear situaciones para hacer reír un momento pero termina al final del chiste y no tiene mayor proyección. En cambio el humor va más allá, incluye una crítica, una sátira o una referencia que puede ser incluso muy dramática. El humor desacraliza, es decir, puede bajar del pedestal esos valores que se dan por aceptados y que suelen merecer un tal respeto de la gente. Sin embargo, durante ese proceso de destrucción también puede construir, mostrar el otro lado y cambiar cosas que hemos dejado de cuestionarnos porque las aceptamos como mera costumbre o hábito.

Lo lúdico en la literatura y la escritura de Rayuela

  • Cuando se habla de elementos lúdicos en la literatura, se refiere a la actitud que muchos escritores tienen frente a su propio trabajo y que frente a determinados temas puede ser francamente lúdica, por ejemplo jugar con las palabras: estructurar, elegir, seleccionar, rechazar y finalmente combinar elementos idiomáticos para que lo que quiere expresar y está buscando comunicar se dé de la manera que le parezca más precisa, más fecunda, con una mayor proyección en la mente del escritor.
  • Como ejemplo de este elementos elementos lúdicos, Cortázar se extiende hablando sobre “Historias de cronopios y de famas”, una serie de relatos y personajes que nacieron de ese proceso de juego. Al principio los comentarios de sus amigos cercanos fueron negativos, sin embargo, cuando el libro apareció en América, encontró a una serie de lectores que también estaban dispuestos a jugar.
  • “Rayuela” no fue concebido como una arquitectura literaria precisa sino como una especie de aproximación desde diferentes ángulos y desde diferentes sentidos que poco a poco fue encontrando su forma. Cuando Cortázar terminó de escribir la novela, propiamente lo que tenía era un pila de elementos accesorios: citas literarias, fragmentos de poemas, anuncios periodísticos, noticias de policía. Evitó ponerlos hasta el final en un apéndice porque entonces nadie los leería. Concluyó que el único sistema viable para que se leyeran era intercalarlos con la narración novelesca.

De Rayuela, Libro de Manuel y Fantomas contra los vampiros multinacionales

  • De “Rayuela”, Cortázar la presenta con 3 niveles o propósitos de los cuales no fue consciente sino hasta después de que había terminado el libro.
    • Metafísico: Los personajes, la mayoría, son gente profundamente preocupada por problemas de tipo individual pero que tocan a la ontología y a la metafísica. Se trata de un cuestionamiento sobre la condición humana y sobre el ser humano en una sociedad como la que ocurre en el libro, plantea las preguntas pero nunca intenta dar respuestas.
    • Semántico: Si se esta poniendo en tela de juicio la realidad, ¿qué sucede con los medios mediante los cuales esa realidad puede ser expresada o comunicada? Esto lleva directamente al escritor y a los personajes a la palabra, a desconfiar instintivamente sobre la manera como hay que decir las cosas. Olivera y Morelli, dos de los personajes, continuamente hacen una crítica del lenguaje.De ahí los juegos de palabras como escribir con la hache, abuso de términos y un intento por romper con la escritura convencional. Si va a haber una revolución hay que hacerla en todos los planos.
    • Lector: El autor de “Rayuela” es un escritor que pide lectores cómplices; no quiere lectores pasivos, no quiere lectores cuya participación se limita a decir si un libro lo encuentra bueno o malo, quiere una participación más activa en el proceso del mismo libro. El hecho de que se ofrezcan dos posibilidades de lectura es un intento de eliminar esa pasividad en la lectura.
  • El lado positivo de “Rayuela” fue que hizo todas esas infinitas preguntas aunque no dio respuestas porque el autor no se sentía capaz de darlas. El lado negativo fue que se trata de un libro profundamente individualista y que lleva muy fácilmente al egoísmo. A Cortázar le faltaba ese salto para pasar “del yo al tú y del tú al nosotros” (la tercera etapa de su evolución como escritor, la histórica) y eso vendría justamente después de “Rayuela”.
  • “Libro de Manuel” llega casi 12 años después de “Rayuela” y representa la toma de conciencia histórica que asume Cortázar en la que un hecho capital fue la primera visita a Cuba que hizo después de su revolución. “Libro de Manuel” surge como un libro que pudiera de alguna manera ayudar a combatir la escalada de violencia en la Argentina y otros países latinoamericanos. Cortázar resalta que la literatura puede en determinados casos llegar a reemplazar la falta de comunicación periodística mostrando dentro de un libro lo que no llega por otros conductos.
  • De “Fantomas contra los vampiros multinacionales” se relata como nació el escrito y el éxito que acabó teniendo.

Erotismo y literatura

  • En la literatura del paganismo, los griegos y romanos, el erotismo no es un tema que se tenga que manejar con cuidado. La llegada del cristianismo impuso un código moral que limitó severamente el erotismo en la literatura, en muchos escritores se crea un bloqueo mental producto del tabú, la prohibición y en el fondo la noción del mal, cuando tienen que abordar esos temas. En America Latina igualmente sucedió y aún en 1950 cuando algunos escritores comienza a abordar el tema los pasajes se siente incómodos y forzados.
  • La diferencia entre el erotismo y la pornografía es que esta última procura crear sensaciones de tipo carnal y también resulta más comercial. Como ejemplo del erotismo Cortázar cita extracto de su obra “Último round” que aunque es un relato político en algunas partes hace uso sutilmente del erotismo.
  • El folclor musical en América Latina es la forma que tienen nuestros pueblos de comunicar lo que son casi siempre incapaces de comunicar por escrito en forma de cuentos o novelas. Ha tomado un carácter cada vez más abiertamente político: protesta social, una conciencia de la injusticia de la opresión.
  • El verdadero crítico hace un análisis cortical y profundo de una obra literaria, la desmenuza, la diseca y al mismo tiempo no la mata. En América Latina por un lado el lector esta poco informado y por otro los escritores avanzan sin conocer la valoración de verdaderos grandes críticos.

Apéndices: La literatura latinoamericana de nuestro tiempo y Realidad y literatura

  • Más que nunca, en estas últimas décadas, un escritor latinoamericano responsable tiene el deber elemental de hablar de su propia obra y de la de sus contemporáneos sin separarlas del contexto social e histórico que las fundamenta y les da su íntima razón de ser.
  • La literatura nació para hacer preguntas, para inquietar, para abrir la inteligencia y la sensibilidad a nuevas perspectivas de lo real. Desde ese punto de vista la literatura latinoamericana actual es la más formidable preguntona de que tengamos memoria entre nosotros. Leer un libro latinoamericano es casi siempre entrar en un terreno de ansiedad interior, de expectativa y a veces de frustración frente a tantos interrogantes explícitos o tácitos.
  • Nuestros libros son botellas al mar, mensajes lanzados en la inmensidad de la ignorancia y la miseria; pero ocurre que ciertas botellas terminan por llegar a destino, y es entonces que esos mensajes deben mostrar su sentido y su razón de ser, deben llevar lucidez y esperanza a quienes los están leyendo a los leerán un día.
Estándar
Sociedad

El porqué de la psicología social

Imagen

Con esta entrada quiero dar inicio a varios artículos relativos a la psicología social. Estos buscarán hacer énfasis en dos cosas: despertar el interés y ser útiles en la vida diaria. La mayor parte de esta entrada esta basada en el libro “Social Psychology” de David Myers.

¿Qué es la psicología social?

Es una rama de la psicología enfocada al estudio científico de cómo la gente piensa, influye y se relaciona mutuamente con los demás. A diferencia de la sociología, la psicología social ve menos la colectividad y se enfoca más en individuos, además de que realiza más experimentación. A diferencia de la psicología de la personalidad, la psicología social ve menos las diferencias entre individuos y más en cómo los individuos en general se ven y afectan unos a otros. Algunos grandes temas de la psicología social son:

  • Pensamiento social: Percepción personal y de los demás, qué creemos, los juicios que hacemos, nuestras actitudes.
  • Influencia social: Cultura, conformidad, persuasión, dinámica de grupo.
  • Relaciones sociales: Prejuicio, agresión, atracción e intimidad, ayuda y valores.

Como ciencia, la psicología social propone teorías que organizan las observaciones e implican hipótesis comprobables así como predicciones prácticas. Las hipótesis se prueban mediante investigación correlacional (ver si dos o más factores están relacionados) a menudo llevada a cabo en ambientes naturales y frecuentemente usando encuestas o bien mediante la investigación experimental donde a través de experimentos se manipula uno o más factores bajo condiciones controladas.

Más que solo sentido común

Dado que la psicología social examina fenómenos que nos rodean, el primer error con el que podemos tropezar es pensar que sus resultados son triviales, intuitivos o de sentido común puestos en palabras bonitas y elegantes. La realidad es que estamos cayendo en uno de los casos que estudia la psicología social conocido como el fenómeno de “ya lo sabía” o un prejuicio de retrospectiva, esto es, la gente tiene la tendencia a asumir que ellos sabían el resultado de un evento después de que el resultado ya ha sido determinado. Por ejemplo, después de asistir a un evento deportivo y ver el resultado final, la gente suele insistir en que ya sabía que el equipo ganador iba a ganar de antemano.

En 1949, poco después de la guerra, el sociólogo Paul Lazarsfeld enlistó algunas ideas que arrojaba el sentido común de aquella época. Curiosamente, los estudios arrojaron resultados exactamente opuestos a estas ideas. Por ejemplo el sentido común decía que los soldados blancos mostraban mayor interés a ser promovidos que los soldados negros porque a estos últimos los años de opresión les jugaban en contra. La realidad era todo lo contrario. Con frecuencia acuñamos estas ideas en dichos o proverbios contradictorios que se acomodan a conveniencia de la situación, por ejemplo: “no se puede enseñar a un viejo perro nuevos trucos” y “nunca es demasiado tarde para aprender”. Esto nos lleva a recordar que el “sentido común” tiene en realidad poco de común y no en pocos casos es previsiblemente incorrecto. En vista de lo fácil que podemos engañarnos es necesario utilizar la ciencia, cuantificar y con ello concluir datos más confiables y certeros.

Una ciencia práctica

La psicología social tiene que ver con nuestras vidas, nos ayuda a entender lo que pasa tras bambalinas cuando pensamos y actuamos y nos ofrece ideas para mejorarnos. En ese sentido se trata de una ciencia muy dinámica y práctica. Gracias a ello sus ideas se han aplicado en campos como la educación, la salud, el bienestar, el trabajo, procedimientos judiciales y muchos otros.

¿Es infalible la psicología social?

Definitivamente no. Aún las ciencias exactas están sujetas cierto nivel de subjetivismo. Las teorías a veces son reemplazadas o declaradas obsoletas después de nuevos descubrimientos. Los investigadores también son humanos y en ocasiones pueden ser víctimas de sus propias preconcepciones, supuestos y convicciones. El hecho de que la psicología social tenga como tema de estudio algo tan complejo como el ser humano y su comportamiento convierte el asunto en algo más delicado y exige gran responsabilidad para los investigadores.

Del otro lado, como humanos, requiere cautela y no apresurarse a sacar conclusiones. En lugar de tomar como dogmas los resultados que arroja la psicología social, hay que verlos como son, como el resultado de una investigación. Vale la pena invertir un poco de tiempo en ver cómo se llegó a ciertas conclusiones y compararlas con otras fuentes existentes. A veces el problema no son los estudios mismos sino los medios de comunicación y la interpretación que le suelen dar a estos. Como en todas las cosas es necesario verificar fuentes y comparar diferentes puntos de vista antes de adoptar una postura.

Unas últimas palabras de advertencia para concluir esta entrada. Los valores son parte de estudio de la psicología social. Se investiga cómo se forman los valores, porqué cambian y cómo influyen en las actitudes y las acciones, sin embargo la psicología social no puede decirnos si esos valores están bien o mal.

Estándar
Entretenimiento, Libros

Libros Leídos Segundo Semestre 2013

El segundo semestre no fue de lo mejor en cuanto a leer libros. En total fueron 7. Mis dos mayores obstáculos: 1) Rayuela, que se convirtió en todo un reto y 2) Netflix, porque me clavé mucho con las series y alguna que otra película. En otras noticias, sigo teniendo muy abandonado el blog y aunque me gustaría que eso cambie, en realidad no sé que haré con el este 2014. Como anécdota, hace poco un compañero de trabajo me dijo “Intenté leer tu entrada de Hannah Arendt, pero me aburrió”. Al principio me molestó porque creo que nos hemos vuelto flojos para leer largos artículos y no sé qué tanto Internet haya contribuido a eso y además comparada con otros artículos o entradas de otros blogs mi entrada realmente no resulta extensa. Sin embargo, decidí tomarlo con filosofía y edité la entrada para hacerla un poco más corta.

En fin, después de eso paso a los libros

1. El guardian entre el centeno

J.D. Salinger

El libro generó mucha controversia y aún más luego de que el asesino de Lennon lo citara como fuente de inspiración. En mi caso, lo leí porque me lo recomendó mi amigo Gonzalo y porque se supone tiene cierto parecido con el estilo de Murakami. Aunque me resultó entretenida y fácil de leer, no encontré nada espectacular o extraordinario. Quizá si nos situamos en 1951, cuando fue publicado, podemos pensar que si trataba temas aún considerados fuertes o delicados.

El protagonista, Holden Caulfield, es un antihéroe asqueado de la sociedad y con el deseo de cambiarla a su modo que se encamina a la frustración de no poder conseguirlo. “Lo que distingue al hombre inmaduro es que aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir humildemente por ella” le dice el profesor Atolini y luego añade: “Entre otras cosas, verás que no eres el primero quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado.[...] Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú ahora”. Es fácil sentirse identificado con esas palabras.

2. Historia de un crimen perfecto

Mikel Santiago

Mikel Santiago es un escritor español bastante nuevo que ha conseguido cierta fama distribuyendo sus novelas en forma digital. Esta me parece que la conseguí gratis en Kindle. Se trata de una novela muy corta que se lee en unas 2 horas. Sencilla y entretenida, relata la historia de Eric Rot, un hombre de origen humilde que gracias a su dedicación y entrega ocupa una importante posición en la compañia de la familia Fitzwilliams. Sin embargo, toda su estabilidad se viene abajo cuando conoce y se enamora de la hija de su jefe.

3. Fantasmas

Chuck Palahniuk

Atrevido y escandaloso, Palahniuk saltó a la fama con “The Fight Club” y su adaptación al cine. “Fantasmas” tiene fama de ser un libro perturbador y retorcido como su autor. Un grupo de escritores amateur se inscriben para participar en un retiro temporal de artistas en un viejo teatro abandonado donde se supone que el aislamiento les ayudará a dar origen a las narraciones más terribles y espantosas (muy al estilo la reunión en Villa Diodati de Lord Byron y los Shelley que daría como resultado la novela de Frankenstein). Privados de su libertad y víctimas de sus propias ambiciones y obsesiones van quedándose poco a poco sin los bienes más básicos. Su existencia comienza a volverse más obscura y sus relatos también. Todo es una trampa del señor Whittier, el organizador que funge como dios en ese teatro que a la vez se convierte en un arquetipo del mundo y nuestra sociedad víctima del capitalismo y sus vicios. El único propósito es sufrir y morir.

La historia comienza bien,intercalados a intervalos regulares se incluyen los cuentos que van relatando los personajes y aparte de “Tripas” (el fragmento más conocido porque supuestamente causó algunos desmayos en lecturas públicas) hay otros que son perversamente creativos y originales. Desafortunadamente se vuelve cansada y aburrida, con un final flojo que no termina de convencer.

4. Los años de peregrinación del chico sin color

Haruki Murakami

Murakami siempre será para mi un deleite y este libro, su más reciente, lo leí en 4 días. Hay que admitir que se siente un sabor a Tokio Blues (Norwegian Wood) y que Murakami vuelve a los mismos temas recurrentes que pueden resultar ya un tanto aburridos: el chico treintañero, la música jugando parte importante, el relato de sexo ‘raro’, el toque fantástico, el recorrido para encontrar ‘la verdad’ y el final con incógnitas no resueltas.

La historia gira en torno a Tsukuru Tazaki, un ingeniero de treinta y seis años que vive en Tokio que cuando comienza a salir con Sara, se siente atraído, pero ciertas cuestiones le generan conflicto en su relación. Estas tienen que ver con un suceso que le ocurrió dieciseis años atrás en su juventud, cuando en su época de la universidad sus cuatro mejores amigos – Aka, Ao, Shiro y Kuro – decidieron cortar su amistad bruscamente sin dar explicación. Aunque doloroso, logró sobreponerse. Ahora, con la idea de sanar definitivamente la herida y continuar su relación con Sara, Tsukuru emprende una búsqueda para averiguar qué es lo que sucedió exactamente. Es una historia sobre encontrar tu lugar en el mundo.

5. Historias de developers

Varios

Otro libro gratuito de Kindle, en esta ocasión recomendación de mi compañero de trabajo Efrén. Se trata de una colección de 26 artículos o historias un tanto técnicas de y para gente de “sistemas”. Definitivamente solo para developers. Me parece que la mayoría, si no es que todos, es gente que trabaja o trabajó para Telefónica, la empresa de telefonía móvil española y entonces puede dar una visión diferente a la típica versión norteamericana.

6. Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombie

Max Brooks

Es posible que sea Max Brooks quien ofrezca uno de los relatos más creíbles y realistas sobre zombies. En mi visita a San Francisco ya se hablaba de su primer libro, “Zombi – Guía de supervivencia” y vaya que hubo gente que se lo tomó en serio.

Guerra Mundial Z es una especie de continuación de aquel manual. En vez de ser un relato continuo, la novela esta formada por un conjunto de relatos, supuestas entrevistas, de los supervivientes de distintas partes del mundo ordenadas en forma secuencial en la historia del tiempo desde los primeros brotes, pasando por la epidemia, la crisis y la reorganización de los humanos para combatir a los zombies y asegurar su erradicación. Son solo fragmentos donde uno tiene que rellenar los huecos y ejercer su imaginación.

Max Brooks nos inserta con maestría en las implicaciones sociales, políticas, militares y ecológicas que una epidemia y guerra de semejantes características podría conllevar. Al final como opinión personal creo que después de leer el libro considero aún más improbable que la humanidad se enfrente alguna vez a ese cataclismo. Aún así, el relato es sumamente absorbente. Poca justicia le viene a hacer el filme llevado a los cines que solo le robó el título, uno que otro personaje y las mínimas ideas para un guión muy alejado del libro y con un resultado bastante mediocre.

7. Rayuela

Julio Cortázar

Tengo una relación de amor/odio con Rayuela, aunque admito que mi odio ya ha disminuido mucho. Durante mi “via crucis” personal para leerla, mismo que inicié en julio y se extendió por 6 meses, hubo al menos 5 personas, amistades, que me dijeron que nunca terminaron de leerla. Yo no quería ser otro más y aunque a veces tuve que darle pausas de días y hasta meses al final conseguí terminarla.

Como historia, podría simplemente resumirla como el relato de alguien volviéndose loco. Y ese alguien es Horacio Oliveira, un argentino culto del que conoceremos parte de su vida en dos grandes secciones en las que se divide el libro mas una tercera que se vuelve opcional. La primera sección ocurre en Francia con su novia La Maga y sus amigos del Club de la Serpiente, la segunda sección ocurre en Argentina con Horacio de regreso y conviviendo con Traveler y su esposa Talita.

Pero más que la historia, lo importante es todo lo que la rodea, más que el fondo es la forma. Durante el recorrido de las páginas el lector se encontrará con un variante estilo de la prosa y con un Cortázar que no duda en tomarse todas las libertades para reinventar la novela. Para empezar hay al menos 2 o 3 formas diferentes de leerla, una de ellas implica seguir un tablero brincando por capítulos haciendo una autoreferencia a la Rayuela (en México este juego de infancia es más conocido como “El Avioncito“), con frecuencia las referencias parecen no tener un sentido, propósito o razón, a veces nos toparemos con juegos de raras o inexistentes palabras y otras con fragmentos en francés o inglés.  En otros casos hay párrafos numerados (quizá sugiriendo otra posible lectura) y una narración que en realidad son dos que se deben leer alternando renglones. Es la incoherencia narrativa de la que tanto parece hablar uno de los personajes, Morelli, que es un escritor disgustado por los lectores-hembra que prefieren los relatos digeridos y poco retadores.

Rayuela me parece un libro obligado al menos para el hispanohablante que anhela dedicarse a la escritura. Cortázar tiene bien ganado con este el género de la “anti novela”, es decir, una extensión de la novela hacia otras posibilidades. Algunos lo juzgarán de brillante y otros de demasiado pretencioso, pero no puede pasar desapercibido. Rayuela se convierte en una novela de culto que no dejará de encerrar cierto misterio y  que da para generar interminables críticas y controversias, seguirá fascinando y aburriendo a actuales y nuevas generaciones por igual, aún luego de 50 años de escrita.

Estándar